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¿Cómo coqueteamos con la mirada?

Hay miradas que penetran, que son infalibles. El contacto con los ojos es un acto comunicativo muy poderoso que llega a provocar emociones intensas y, en muchos casos, puede ser el inicio de algo muy bonito.


Hemos oído miles de veces que los ojos son el espejo del alma. ¡Lo corroboramos! A través de la mirada percibimos mucha información de la persona que tenemos delante. Existen múltiples tipos de mirada y estas vienen determinadas por el estado emocional de la persona: pena, rabia, amor, cariño….


El contacto visual es una de las armas de seducción más infalibles que existen y, en muchos casos, las usamos para despertar algo en otra persona o conseguir transmitirle sensaciones. Si sabemos usar bien la mirada, es fácil triunfar. Eso sí, antes debemos tener en cuenta una serie de aspectos.


Antes de todo, queremos remarcar que esto no es un manual de citas; solo queremos analizar lo determinante que puede llegar a ser la mirada a la hora de seducir.

  • Actitud: El primer aspecto a tener en cuenta al seducir con la mirada es la actitud. Lo que transmitamos va a ser lo que las otras personas perciban de nosotros. El tipo de mirada que proyectemos debe ir directamente relacionada con la emoción que queramos transmitir. Pregúntate antes de todo ¿qué es exactamente lo que quieres despertar en la otra persona?.

  • Tiempo: La prolongación de las miradas también puede ser determinante. Las miradas muy largas pueden resultar menos efectivas que una ojeada corta pero con una actitud determinante.

  • Intensidad: Mirar de una forma intensa ya dice mucho, pero su modulación también. Lo ideal es encontrar el punto medio y acompañarlo de una expresión facial que invite a iniciar una conversación agradable.

  • Lenguaje corporal: Más allá de los ojos, el resto del cuerpo debe actuar acorde con tus miradas para que actúes de forma coherente. Las sonrisas, la postura, los gestos y la posición de las manos serán clave para triunfar.

  • Parpadeo: Si algo nos han enseñado las películas es que parpadear es una clara forma de coquetear. Cuando alguien nos mira y le gustamos, tiende a parpadear más veces y más velozmente.

  • Poner los ojos en blanco nunca va a ayudar. Si el objetivo es seducir, esta acción se debe evitar, ya que esta suele ser una reacción pasivo-agresiva.

Ahora solo te queda confiar en ti y en tu manera de ser y actuar. ¡A triunfar!

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